El enanito del bosque cantaba y bailaba
sin ninguna preocupación andaba
cantaba y bailaba
bailaba y cantaba.
Un buen día se perdió y su árbol no encontró.
Ya no cantaba.
Ya no bailaba.
Ahora lloraba.
El enanito del bosque lloraba y gritaba,
totalmente preocupado pasaba.
Lloraba y gritaba.
Gritaba y lloraba.
Ya no cantaba.
Ya no bailaba.
Ahora lloraba.
Con sorpresa tropezó
y al río fue a dar.
No sabía nadar.
No sabía nadar.
Seguía gritando.
Seguía llorando.
El enanito del bosque se ahogaba
los brazos movía buscando ayuda.
Logró tomarse de una rama y se elevó,
salió del agua y ahora sonreía.
El enanito del bosque encontró dos corderitos.
El enanito del bosque comió los corderitos.
Los asó.
Los rostizó.
Su pancita llena estaba.
Ya bailaba y ya cantaba.
Frente al fuego durmió y allí permaneció.
Luego buscó su casa.
La encontró.
La encontró.
Se fue a encerrar.
Y a salir no volvió.
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