El enanito del bosque cantaba y bailaba
sin ninguna preocupación andaba
cantaba y bailaba
bailaba y cantaba.
Un buen día se perdió y su árbol no encontró.
Ya no cantaba.
Ya no bailaba.
Ahora lloraba.
El enanito del bosque lloraba y gritaba,
totalmente preocupado pasaba.
Lloraba y gritaba.
Gritaba y lloraba.
Ya no cantaba.
Ya no bailaba.
Ahora lloraba.
Con sorpresa tropezó
y al río fue a dar.
No sabía nadar.
No sabía nadar.
Seguía gritando.
Seguía llorando.
El enanito del bosque se ahogaba
los brazos movía buscando ayuda.
Logró tomarse de una rama y se elevó,
salió del agua y ahora sonreía.
El enanito del bosque encontró dos corderitos.
El enanito del bosque comió los corderitos.
Los asó.
Los rostizó.
Su pancita llena estaba.
Ya bailaba y ya cantaba.
Frente al fuego durmió y allí permaneció.
Luego buscó su casa.
La encontró.
La encontró.
Se fue a encerrar.
Y a salir no volvió.
miércoles, 17 de octubre de 2018
lunes, 15 de octubre de 2018
Mi Quesito Soneto
Dos días atrás queso yo comía,
en mis obligaciones no pensaba.
Sin preocupación yo sonreía,
hasta que la tarea recordaba.
Aventé mi triste quesito al suelo
al correr buscando mis diez libretas.
Mientras iba llorando en mi pañuelo
tontamente choqué con las maletas.
Me recosté sobre el sucio mosaico
y logré ver a mi pobre quesito.
Aunque me estiré no lo alcancé.
A mí me observaba su ojo prosaico
aún quería comer al maldito.
Estando aquí pronto lo alcanzaré.
lunes, 8 de octubre de 2018
Copla Manriqueña sobre mi blog
Aún yo con la esperanza
de la calificación
de este mi blog
Intento guardar semblanza.
Deseo contestación
tomando grog.
El sábado esperé
sin resultado aún
porque miente.
Sin dudar aguardaré
comiendo mucho betún
con mi diente.
lunes, 1 de octubre de 2018
Romance—El Caballero y su Duende
Sale a pasear la doncella
sin estar acompañada
queriendo ver las
estrellas
El cielo brillando arriba
ella va sin darse cuenta,
muy alegre por las luces,
que un monje afuera la espera.
A la doncella la toma,
y cantando se la lleva.
Aunque ella se resista
la lleva a su fea cueva.
Ahí la esconde por días,
ahí el monje la encierra.
Un valiente caballero,
después de comer paella,
sale en busca de la dama.
Camina entre las estelas
con su compañero duende
en busca de la doncella.
En la noche congelada
logran hallar una cueva
donde el listo monje esconde
a la muy triste doncella.
Después de digna batalla
ganando heridas muy feas
el caballero y su duende
a la doncella se llevan.
El monje vivo en el suelo
toma de cristal su esfera
con su último gran esfuerzo
al caballero la avienta.
El pobre herido y sangrante,
con ardor en la cabeza,
confundido y lastimado,
dispuesto a seguir la guerra
le pide al duende la espada
que guardaba en su carreta.
Está el pobre monje alegre
Por romperle la maceta
al gran fuerte caballero.
El duende le hace la entrega
a su muy lastimado amo
de la espada pantera.
La toma muy decidido
y con ella se voltea
viendo al monje con odio
le rebana la cabeza.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)